Erase una vez un rey llamado Sebastián al que le gustaba mucho dibujar en sus ratos libres.
Una noche, Sebastián dibujó un dragón precioso, porque era un genio dibujando y lo dejó sobre los demás dibujos. Se acostó como cada noche y enseguida comenzó a roncar, pero no era una noche como todas, era mágica.
De repente el dibujo se hizo realidad y el dragón salió del folio. Era bastante aburrido estarse allí oyendo semejantes ronquidos y fue en busca de sus amigos. Se dirigió al bosque donde encontró muchos animales con los que pasó aventuras muy divertidas pero la más importante fue conocer al dragón hembra.
Era muy linda y estaba herida y nada más verse surgió el flechazo. Hablaron de cómo la hicieron y el dragón se encargó de cuidarla mucho para su recuperación.
Fue una noche maravillosa pero la magia llegó a su fin, aunque los dos dragones quedaron juntos en el folio.
FIN